Moria's Purple Mirror

Moria's Purple Mirror

viernes, 2 de mayo de 2014

Ausencia

Una frase no alcanza este día,
Un poema no basta. 

Una mirada sería insuficiente. 
Estrechar tu mano, absurdo.

Escuchar tu voz pretendería un intento.
Ver tu sonrisa asomaría un logro.

Pero tal vez un abrazo, quizá un beso.
Si acaso todo. Y morir de nuevo.

Perecer un instante, esta vez para siempre.
Para amarte en lo eterno, y procurarte en el báratro.

Reclamarte mío, proclamarme tuya.
Vivir sin ausencia, sentir sin pecado.

Albergar la mentira, 
y aferrarme a lo incierto.

jueves, 27 de marzo de 2014

Máscaras

Érase una vez el cuento más trillado de la historia.

Se encontraron caminando por la vida, cruzaron miradas más de una vez, sin reconocerse. 

Sus máscaras no eran compatibles, ni siquiera parecidas. Por lo que estuvieron a punto de pasar de largo sin ser reconocidos. A veces, las máscaras que llevamos no sólo nos ayudan a sobrevivir en este mundo de decepciones, sino también pueden terminar alejándonos de la mejor oportunidad de nuestras vidas.

Pero dicen los que saben que el destino es caprichoso. 

Tras algunas temporadas, debieron convivir. Al menos una vez a la semana la vida los situaba juntos, y ellos se ponían a platicar. Y en una de tantas ocasiones, uno de ellos permitió que el otro viera un atisbo de la persona que yacía detrás de la máscara. Algo surgió en ese momento. Y los dos quedaron prendados. 

Decidieron entonces conocerse. Ahora era una decisión tomada, aunque no del todo consciente. 

Caminaron más despacio, observaban cada irregularidad del camino con atención, y sorteaban los obstáculos del sinuoso andar. La precaución imperaba a cada paso. Como un juego de destreza, donde ninguno se veía perdiendo.

Máscaras cada vez más de lado; similitud tras similitud, se convertía aquello en un verdadero espectáculo digno de analizarse desde cerca, donde a través de mostrarse reales, las máscaras comenzaron a ser entendidas y compartidas. Cada palabra que yacía sincera, les permitía conocerse de a poco, y engancharse de a mucho.

Momentos de oscuridad llegaron. Y en la oscuridad, un día por fin, se quitaron completamente las máscaras. La ropa, el maquillaje, el peinado, los zapatos. Vulnerables uno frente al otro, se reconocieron en espejo. 

Eran uno. El mismo. Sus diferencias, aunque pocas, prácticamente nulas, compaginaban de tal forma que se complementaban, hasta llegar a la completitud.

Todo tenía sentido. Todo encajaba en su lugar. Cóncavo y convexo en completo espejo, reflejando sensaciones, sentimientos, gustos, vidas. 

Palabras infinitas se creaban entre ellos en todo momento, incluso en silencio, mientras las miradas profundas, percibían más allá que cualesquiera otros ojos. Se miraron las almas. Y se supieron prometidos.

Ella lo miraba, deseando ser para él; él la miraba deseando ser suyo. 

Decidieron muchas cosas; decidieron que los finales felices sí existen, que a veces las cosas sí funcionan, y que el resto de la gente podía pensar lo que quisiera. Y decidieron que nada les importaría si estaban juntos.

Y con cada decisión siempre se dejan cosas atrás; y ellos dejaron tanto que sintieron renacer, ser de nuevo lo que eran un día, auténticamente, sin corrupción. 

La realidad es que sus máscaras cambiaron, porque hay cosas que no pueden ser ocultas, que se asoman. Pero lo hicieron juntos, como si se lo hubiesen jurado. 

Esta historia comienza por el final y no termina, es constante y se repite, como la vida misma. Porque así, en otra, buscarán sus máscaras, y en la muerte, sus sombras.



martes, 25 de febrero de 2014

Fantasía

Háblame.

Dime que soy todo eso
que siempre quise ser,
y prometo que tú serás en mí
todo aquello cuanto siempre ideaste.

Déjame vivir en mi fantasía;
sé parte de ella,
como yo lo seré de la tuya.

Y habremos de pasar
junto a otra gente,
y no sabrán que no existen,
que ellos, y todo,
es parte de la misma fantasía real
que maquinamos juntos.

Nuestra.

Y quédate.
Quédate esta vez
y yo me quedaré,
porque hay las razones suficientes,
porque sobran.

Sé mi compañía.

Porque eres una tarde perfecta.
Y mañana,
y noche.

lunes, 24 de febrero de 2014

No me pidas...

Estoy cansada.

Hay días en los que uno no puede continuar cargando ningún peso. Porque uno se achaparra, porque uno mira al suelo, porque se pierde del paisaje, de un atardecer.

Esos días, uno quiere echar a correr, soltar todo, tirarlo al suelo, y correr. Tirarse en el pasto y rodar cuesta abajo, olvidarse de los espejos y de los zapatos.

lunes, 13 de enero de 2014

Te extraño...

Tengo en mi vida una mentira de las que no se cuentan. Un mentira que suena a historia, de esas que comienzan como todas las historias y que terminan hábilmente con el deseo de vivir felices por siempre.

En esta historia figurábamos. Protagonistas nos veíamos. Juntos. Para ver tele, acurrucados. Para jugar Xbox. Para platicar y contarnos historias de todo, de todos, de nosotros. Para respirarnos y sentirnos. 

¡Vaya!, hermosa mentira...

Afirmar que me ves, que me piensas, que me sabes tuya. Para que me tomes las manos frías y me compartas tu calor. Para que te preocupes por mí, aunque esté bien. Bien porque estoy contigo, a tu lado.

Estar juntos para que me expliques todo, como siempre, sin palabras. Siendo tú, aquel a quien yo nunca busqué.

En esa mentira yo te vi. Te creé. Y pensé necesitarte para hacer todo eso que que inventé que hacíamos juntos, eso que nos mimetiza, y nos convierte en uno solo, sin distinción, sin posibilidad de síntesis ni de quiebre. Sólo para estar juntos, para seguir fantaseando en una historia con un final feliz.

Y, aunque no existas, aunque seas una mentira, un secreto mío o una ilusión creada; te extraño... Tanto que duele. 


sábado, 4 de enero de 2014

Me he prometido

Me he prometido que esta vez es para siempre. Aunque extrañe tus manos, aunque me falte tu olor, aunque no escuche mi nombre pronunciado por tus labios. Aunque tú no me detengas.

Esta vez no será como todas.

Como cuando creía que volverías por mí cuando el enojo menguara. 
Como cuando ansiaba estar bien para recibir un abrazo tuyo que aminorara el dolor del conflicto. 
Como cuando de madrugada añoraba una llamada piadosa que me recuperara el aliento por creerte perdido.

Te escribo para sacarte de mí, para plasmarte en letras y poder guardarte. Para que cuando tu recuerdo acechante me encuentre de frente, no me duelas. 

Para poder respirar un nuevo aroma por las mañanas. Poder hacer las cosas que antes no podía... Aunque ahora no quiera hacer nada.

Y a estas alturas me parece que no he sabido estar lista, no he sabido ser perfecta aún para nadie.

Aprendí muchas cosas, pero esta noche, gracias a ti, supe por seguro que las arrugas no son cosa de edad, sino de emociones. 

Me dueles como si fuera 5 de mayo. Me debato entre el enojo del desenlace y la tristeza de tu ausencia.

Ya no quiero una vida de mentiras. Estoy harta, cansada y hastiada de dudaEsta vez es diferente. Esta vez sólo quiero mirar al espejo y saberme hermosa. 

Y sé que puedo vivir mi vida, sé que puedo hacerlo sin ti. He fumado tantos cigarros en soledad que uno más ya no me importa. Esta mañana he cambiado la necesidad por ambición y la dichosa soledad por libertad.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Tiempo

A veces pienso en la posibilidad entre tanta imposibilidad. Simplemente dándome permiso de alejarme y comienzar a divagar, dejando de lado todo aquello que estorba, todo lo que impide; y me ausento.

A veces me permito acostarme del lado contrario de la cama, con los pies en la cabecera, para pasear en otra realidad, donde lo que no se permite es cierto, donde la vida ha logrado avanzar con un rumbo distinto. 

No estoy aquí, sino en un lugar distante en tiempo, donde todo parece ser posible. 

Y, mientras fumo un cigarro, siento el viento que toca mi cara; y pienso en la noche, en las luces, en los árboles y en las paredes. De pronto, la posibilidad se muestra tan tangible como tu espalda. 

Maldita sea.

Vaya falacia. Lo sé. Pero en ese momento en que no estoy, puedo ser en otro lado, y esa mentira es mi realidad. Por un rato. Sólo porque quiero. Porque sí.

Más prefiero irme, porque lo real es muy duro de enfrentar. Qué falso todo, qué mentirá la que se vive. Y qué absurdo a la vez pensar que se debe seguir de esa manera. 

Nunca logro terminar de decirte nada, siempre hay más que decir. Siempre hay necesidad: de estar cerca, de hablar, de algo.

Siempre hay necesidad de ti. De nosotros. Sólo de saber. Que existes en proximidad. Que me piensas. Que eres mío. 

Quiero soñar contigo, pero quiero más despertar junto a ti.

"Ve armando nuestro álbum de fotos" te atreviste a ordenar.  

¿Qué tan demente podré llegar a estar?; ¿qué tan fuerte podré llegar a reclamar aquello que considere mío?... ¿Cuál será la consecuencia final que tendremos que enfrentar por haberme permitido soñar en vigilia?

¿Cuánto tiempo más necesitaremos para darnos cuenta de que debemos estar juntos...?


jueves, 19 de diciembre de 2013

Ni aunque lo pidas

Hoy no te mereces que te escriba. 

Me encuentro en desvelo y te culpo.

Hoy no te encontré a ti. Encontré una persona diferente, una que tiene miedo, que titubea y duda.

Me has querido mentir y no has podido. Porque la verdad duele, y desgasta. La verdad llena de dudas, porque nada es más cierto que el momento que vivimos, y la mentira nos aguarda fuera de esta habitación.

Y la verdad es que ninguno sabe qué hacer, y lo cierto es que me he encontrado con ese espejo al que tanto negué existiera. Y que yo también tengo miedo, titubeo y dudo.

Hoy no te mereces que te escriba, pero tampoco merezco la dicha y el alivio de escribirte, porque aunque todo lo que pienso sobre ti es cierto, también lo es el que yo tenga mis propios peros, todos. Prácticamente, los mismos.

Acaba con el día, y llévame a mañana, donde habrá una verdad distinta a la de hoy.

Llévame a cuando sea, y escapemos como lo imaginamos. 

Y baila conmigo toda la noche.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Un atisbo de claridad entre mi propia confusión

Esta noche quiero escribir sobre ti.

Pensarte todo el tiempo, soñar contigo... Despertar juntó a ti. Quiero saber que me piensas, que me tienes, saberme querida, deseada.

Quiero que termine la vida, y que se acaben los años.

Qué necesidad de ti.

Pero me pides tiempo, me pides que te espere. Y dices tener asuntos pendientes que arreglar. 

Y me quieres sólo tuya, y me tienes solo tuya. Y me pides que te escriba sólo a ti. 

Pero me confunde esta tristeza. Porque vivo dos ausencias que me quitan el aliento. 

martes, 26 de noviembre de 2013

La vida pone todo tipo de encrucijadas para impedirnos llegar a la felicidad, provocando así una frustración tan grande y absoluta que nos hace buscar la salida de mil maneras.

Creyendo tal vez que la felicidad está al morir en una especie de redención divina, y que el sufrimiento sirve de algo, o que la vida misma es la felicidad y hay que vivirla, para al final darnos cuenta de toda la felicidad que conllevó.

Cuánta gente tendrá realmente la oportunidad de encontrarse cara a cara con eso que todos de alguna u otra manera buscamos.