Háblame.
Dime que soy todo eso
que siempre quise ser,
y prometo que tú serás en mí
todo aquello cuanto siempre ideaste.
Déjame vivir en mi fantasía;
sé parte de ella,
como yo lo seré de la tuya.
Y habremos de pasar
junto a otra gente,
y no sabrán que no existen,
que ellos, y todo,
es parte de la misma fantasía real
que maquinamos juntos.
Nuestra.
Y quédate.
Quédate esta vez
y yo me quedaré,
porque hay las razones suficientes,
porque sobran.
Sé mi compañía.
Porque eres una tarde perfecta.
Y mañana,
y noche.